Vibrador curvo: por qué la forma sí importa — Entre Nosotras

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Vibrador curvo: por qué la forma sí importa

Por Entre Nosotras · 3 min de lectura

Esa curva no es decoración. Está calculada para llegar a un ángulo que un juguete recto no alcanza.

Un vibrador curvo y uno recto no son el mismo producto con distinto diseño. Hacen cosas diferentes.

¿Para qué sirve la curva?

Para que la punta apunte sola hacia la pared frontal, que es donde está el punto G. Con un juguete recto tienes que forzar la muñeca para mantener ese ángulo; con uno curvo, la anatomía hace el trabajo.

Cómo se usa bien

La regla es simple: la curva mira hacia tu ombligo. Si la orientas al revés, el juguete deja de tener sentido y probablemente no sientas gran cosa. Insertas despacio, con lubricante, y una vez dentro haces movimientos cortos, no profundos.

¿Sirve también para el clítoris?

Sí, apoyando la punta por fuera. De hecho, combinar ambas cosas suele funcionar mejor que insistir solo con la interna: la mayoría de las mujeres necesitan algo de estímulo externo.

Si te llama la idea, Yamol tiene esa curva ergónomica, es sumergible y viene en cuatro colores. Y aquí te dejamos cómo ubicar el punto G.

Preguntas frecuentes

¿Hacia dónde debe apuntar la curva?

Hacia el frente, es decir, hacia tu ombligo. Si la orientas hacia atrás pierde por completo su función.

¿Sirve un vibrador curvo si nunca he sentido el punto G?

Sí, suele ser la mejor forma de explorarlo, porque mantiene el ángulo correcto sin que tengas que forzar la muñeca.

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